lunes, 28 de noviembre de 2016

Once


La salida de Río Gallegos la hicimos a las 18,30 h. Antes, en una gasolinera nos abastecimos de gasoil, vaciamos el W.C. químico y llenamos de agua el depósito del habitáculo de Juanita. En la gasolinera al preguntar dónde había un grifo para cargar agua, el hombre me contesta que depende y a continuación me dice: vos de quien sos, del Barsa o del Madrid, me quedo con los ojos a cuadros, de mi respuesta dependía que pudiéramos tener agua o no, de repente la neurona me funciona y cojo el camino del medio, soy  de la selección nacional, el tipo me mira y al final me dice, menos mal que vos no sois del Madrid, salvado, puede coger agua sin problema, al final de buen rollo nos reímos y nos despedimos. Pero la tarde futbolera no acaba aquí, en Argentina, al entrar y salir de las ciudades hay un puesto de control policial, en esta ocasión nos pararon para informarnos que la frontera chilena está con paros parciales de dos horas y que se nos puede hacer de noche antes de cruzar, le damos las gracias por la información y a continuación me dice que sigue el fútbol español y que tiene simpatías por el Atlétic de Bilbao, también me pregunta de que parte de España somos, de Salamanca le contesto, se queda pensativo y acto seguido me cuenta la historia de la Unión  Deportiva y los jugadores que tenía cuando ésta militaba en primera división. Me quedo como si me hubiera “dao” un aire y a la vez, una sonrisa que me dura buena parte del trayecto hasta la frontera.

Llegamos a la frontera sobre las 20,00 h, el paro parcial ha terminado y tenemos una hora para hacer los trámites, después se volverá a cerrar otras dos horas más. Estas situaciones no nos agobian, si las cosas se ponen feas nos metemos en el caracol y con la “fresca” las cosas se ven de otra forma. Los agentes chilenos de fronteras son muy estrictos, nos revisan Juanita para verificar que no llevamos alimentos frescos de origen vegetal y animal no envasados al vacío. Al final de la inspección nos dan el visto bueno y nos permiten entrar, estamos en Chile… iujuuu. Está anocheciendo, todavía nos quedan unos 70 km, pero tenemos ganas de llegar al paso de la primera angostura en el estrecho de Magallanes y pasar la noche allí, son los últimos kms de continente y estamos deseosos de pisar la isla grande de Tierra del Fuego.

Dormimos mecidos por el aire de la Patagonia chilena. Estamos cansados, pero con la adrenalina por todo lo alto, nos costó coger el sueño, pero sin darnos cuenta, éste, nos cerró los ojos. Antes de dormirme pensaba que estaba a unos metros de uno de los lugares del planeta que tienen un significado especial para mí y no me lo acababa de creer. Había imaginado el Estrecho de Magallanes una y otra vez según el libro que leyera en su momento. Los marinos y los barcos que navegaron en estas aguas en unas horas, las iba a poder ver y sentir en persona. En la historia de oro del conocimiento de nuestro planeta, el camino sobre el mar era la primera que se efectuaba, para a continuación hacerlo por tierra.

Unos días más tarde recorriendo el estrecho, pude comprobar perfectamente y darme cuenta de lo duro que tuvo que haber sido el conocimiento geográfico de la isla grande de la Tierra del Fuego y de los mares que la rodean. La mar está para navegarla, pero con conocimiento de cómo hacerlo, aquellos hombres tenían pocos recursos científicos, pero una gran pericia, valor y mucho amor por sus barcos. Hasta el punto que el nombre de ellos viene asociado al nombre del marino que lo comandaba.

A la mañana siguiente con la Juanita en la barriga del Patagonia, con matrícula de Valparaíso y nosotros navegando por las aguas del estrecho de Magallanes, no podía por menos de recordar los nombres de aquellos hombres y sus barcos que mucho antes que yo, surcaron estas aguas. Me venían a la memoria Magallanes con el Trinidad, Drake con el Cisne de Oro, Sarmiento con el N.S de la Mercedes, Fitz Roy con el Beagle, Malaspina con la Descubierta y por último el entrañable Slocum con su balandro Spray. Todos ellos me habían hecho pasar momentos felices leyendo sus libros. Sus lecturas me producen mucho placer, no sólo son de viajes, si los lees detenidamente son verdaderas obras de divulgación científica, pues abarcan muchas materias que son muy atractivas. Resumiendo, me encontraba como un niño con zapatos nuevos.

Hemos estado en la isla grande de la Tierra del Fuego casi tres semanas, el tiempo lo hemos empleado en visitar Rio Grande, Ushuaia, el canal Beagle y el P.N. de la Tierra del Fuego. Esta tierra es diferente a todo lo que he visto hasta ahora, es difícil decir lo que siente uno al recorrerla, mi impresión es de quedarme a vivir en una estancia (finca) normalmente enormes de extensión. Éstas están situadas al abrigo de los cerros para protegerse de los vientos fortísimos que azotan constantemente la región, se dedican a la ganadería generalmente bovina. Pero la soledad que transmiten me hacen cambiar de idea, ésta perdura hasta que llego al primer núcleo habitado, momento que invariablemente vuelvo a quererme ir a una estancia. Son llanuras casi infinitas con colinas redondeados moldeadas por el viento, también montañas graníticas con neveros perpetuos en la parte sur de la isla, por el norte está el estrecho de Magallanes y por el sur el canal de Beagle. Es una tierra dura, difícil, pero al menos para mí magnética, me atrae, no lo puedo explicar, es el límite, el extremo, es una tentación constante, hasta la toponimia de su geografía nos revela lo que trato de decir, ahí va algunos ejemplos: Bahía Inútil, Isla Desolación, Cabo Deseado, Puerto Hambre, Faro del Fin del Mundo…

Hemos visto paisajes de ensueño, mágicos, espectaculares. También momentos que difícilmente se pueden transmitir en unas palabras. Recordando esos días y tratando de definir mis sensaciones, hubo un momento que sólo (Gloria estaba en la Juanita) desde un mirador en la bahía de Alpatana veía al fondo el Beagle, al este la salida al Atlántico, al oeste al Pacífico, al sur, entre la isla Navarino y Hoste el acceso a cabo Hornos, más allá el océano Glacial Antártico con olas enormes como montañas. Desde el mirador, podía observar y oír el ruido de unos cauquenes que barruntaban la oscuridad y andaban buscando la dormida, el viento, amigo inseparable en estas latitudes junto con la lluvia se presentaban ante mí como si fuera un cuadro de un artista consagrado, pero con vida.
Si estuviera contemplándolo en el museo del Prado, diría que todo aquello que veían mis ojos tenía una gran belleza, pero… inquietante.

Por último, señalar y recordar a todas esas personas que a lo largo de estos días hemos conocido, con unas, hemos charlado un rato, con otras hemos estado más tiempo, a todas gracias por su compañía. Aquí un breve resumen de todas ellas:

Mike, un hombre joven. Es de esas veces que la vida te da otra oportunidad, lo vimos una primera vez haciendo dedo en una carretera de ripio en el lado chileno de la Tierra del Fuego. Gloria prefiere no detenerse para recoger a nadie en la carretera. Dos horas más tarde y con la conciencia dándonos latigazos, seguimos por ripio y lo volvemos a ver delante de nosotros con la mochila al hombro y lleno de polvo hasta las orejas, esta vez nos queremos redimir y paramos para que se suba. Mike es arquitecto y mexicano (México D.F.) nos cuenta que después de un año horribilis se plantea darse un tiempo para él y meterse en esta aventura. Conversamos, probamos mate, café y sin darnos cuenta estábamos en Río Grande, comemos una hamburguesa que nos dura todo el día y quedamos para el día siguiente continuar viaje con él hasta Ushuaia. Llegamos a esta ciudad un domingo sobre las 16,00 h con los ojos abiertos como platos de la impresión que nos produce llegar a la ciudad más al sur del planeta. Al día siguiente lunes, quedamos para cenar con Mike en el restaurante el Vagón… jejejeje. Después de compartir mesa, mantel y unas cervezas artesanales magallánicas, nos despedimos y deseándonos volvernos a ver pronto. Adiós Mike, gracias por tu plática amena y por tus conocimientos sobre Darwin en estas tierras, que te vaya bien y feliz regreso a México.

Los canadienses Chad y la chica, lamentablemente no nos acordamos del nombre (perdón por el descuido) vienen desde Prince George en la Columbia Británica, los acompaña su mascota Cova, un perro que viene con ellos desde México. Me interesa su información sobre el viaje, pues es el mismo que queremos hacer nosotros. Compartimos desayuno e información y amablemente nos dan su dirección para cuando pasemos por su ciudad en Canadá. Os deseamos feliz regreso por la RN 3 hasta B. Aires.

Marita y Edgardo,, un matrimonio argentino de Carlos Paz, una ciudad que está al lado de Córdoba. Estacionaron con su camper al lado nuestro y no tardamos mucho tiempo en entablar conversación. Vienen desde su ciudad recorriendo Argentina por la RN 40 y subirán por la que nosotros hemos bajado no hace tanto, la RN 3 que los llevará hasta su ciudad. Al final pasamos con ellos dos días, compartimos una marcha por unos de los lagos del PN Tierra del Fuego y una cena estupenda en su camper, todo ello aderezado con unas entretenidas charlas sobre la vida y sobre la situación actual de la Argentina. Os deseamos feliz regreso y lo mejor para vosotros y para la familia.

Rosita y Jorge son de Ushuaia, Gloria la conoció en un centro para jubilados y ella le dio su dirección para que fuéramos a tomar café cuando quisiéramos. Una tarde nos presentamos y lo que debería de ser un rato se convirtió en un café seguido de una cena y amenizado con buen vino argentino, sin darnos cuenta el reloj marcaba las 1,15 h, amablemente nos llevaron en su coche hasta Juanita. Durante la sobremesa se enteraron del cumpleaños de Gloria que estaba a punto de caer, como no querían que lo pasáramos solos nos dijeron que fuéramos y que lo celebráramos juntos en casa. Llegó el día y nos presentamos, habían comprado todo, tarta, vino y hasta espumoso. Después de ducharnos y lavar la ropa, comimos los cuatro y con la apagada de la vela de la tarta y el cumpleaños feliz incluido y una buena siesta pasamos la tarde relajadamente. En la noche hubo regalos y la compañía de una vecina que trajo también el suyo, la cena fue muy rica y el vino blanco también. Al darnos cuenta que el reloj marcaba las tres y media de la mañana y que yo mostraba signos de cantar Asturias patria querida, concluimos la velada dándonos las buenas noches.

Rosita, Jorge, muchas gracias por vuestra hospitalidad, lo recordaremos siempre. Esperamos que no tardando mucho nos volvamos a ver, hasta entonces os deseamos salud y que vuestros deseos se cumplan. Un abrazo muy fuerte de Gloria y Antonio.

Bueno esto es todo por el momento, con el deseo de que este tostón de escrito sea digerido convenientemente, nos despedimos de vosotros hasta la próxima entrega.

Salud y buen viaje a todos.

Gloria y Antonio.






































8 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Interesantísimo como siempre lo que contáis!!. Y que suerte toparse con esas personas tan amables.
    Te ha faltado explicarnos que haces tripulando un barco!! Fotos como siempre preciosas. Se notan los casi tres meses fuera pues ya tenéis el pelo más largo y mucho más delgados. Cuidaros mucho. Hasta pronto.

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  3. ¡Fantástico!, ¡más queremos más! Lo estáis pasando en grande y nosotros disfrutando como si estuviésemos con vosotros. Sois fenomenales da gusto leeros.
    Un saludo y ya estoy esperando la siguiente entrega, no nos hagáis esperar mucho.
    Muchas suerte

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  4. Sensacional relato y fotos. Y lo mejor, la felicidad que se os ve en la cara. Seguid disfrutando y, por supuesto, seguid contándonoslo.
    Buena aventura amigos y hasta la próxima...

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  5. Fue bien digerido el relato...transmitís gran felicidad!!!a seguir!!!suerte!

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  6. Antonio, Gloria da gusto vivir vuestra aventura, gracias

    Seguid disfrutando
    un abrazo

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  7. El 8 d Noviembre se escribio una postal q hoy han llegado a su destino...casi un mes después desde Punta Arenas hasta Salamanca.Gracias Gloria y Antonio...daré todos esos recuerdos!!!suerte y a seguir

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  8. Antonio se te ve contento , menuda aventura os estais montando .
    Menuda capacidad narrativa ;-)
    Os sigo desde que me entere del blog .
    Saludos para los dos de Tomas Barco .

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