En
el aeropuerto de México nos esperaba Mike, hacía meses que no lo veíamos y nos
alegró que fuera a recibirnos. En coche nos llevó hasta el domicilio de sus
padres, Steph y Loren (la madre de Mike es irlandesa) sus padres se conocieron
en las olimpiadas de México del año 1968. Nos recibieron muy bien y los días
que estuvimos en su casa nos encontramos muy a gusto, como en familia. Gracias
a los dos y desde aquí les mandamos un beso muy fuerte.
La
casa de Mike está en Coyoacán al sur
de la ciudad. Es
un barrio que tiene casonas históricas muy bonitas y que se puede pasear
tranquilamente, algunas casas son centenarias. Nos gustó especialmente la calle
de Francisco de Sosa.
La
ciudad de México es muy grande, pero no sabemos el motivo por el que no se nos atragantó.
Quizás sea porque la parte de la ciudad propiamente dicha no es tan grande, es
la parte de influencia de ella, la llamada metropolitana, esa sí que es
gigantesca y abarca decenas de kilómetros.
En
la ciudad paseamos por el zócalo, donde se encuentra la catedral, la calle
peatonal Madero que desemboca en la plaza del edificio de Bellas Artes que es
una preciosidad, recorrimos varias iglesias por el centro colonial que es
riquísimo artísticamente. Un día conocimos el estudio-taller de Mike, él es
arquitecto, pero le ha salido la vena del padre que es artista escultor, Loren
tiene obras suyas expuestas en varias partes del país. Después Mike nos llevó a
ver la UNAM (universidad nacional de México) pues Gloria tenía interés de
conocerla.
Otro
día hicimos el recorrido en bus turístico, esto lo hacemos con frecuencia, pues
te haces una idea general de la ciudad que visitas. Paseamos por los barrios de
la Condesa, de Roma, el de Chapultepec, el parque de la Reforma y en general
por todo el centro de la ciudad de México. Otro día, en familia, hice una
tortilla de patata para 11 personas, de la cual no quedó nada, así que
cualquier comentario culinario al respecto, parecerá obvio del resultado
gastronómico.
También
fuimos al museo de Antropología, estuvimos un día entero hasta el cierre y no
alcanzamos a verlo completo, es espectacular, es inmenso el contenido sobre las
culturas prehispánicas de los Mexica, Olmeca, Tolteca, Teotihuacana, Zapoteca,
Azteca, Maya y muchas más que no recuerdo. Es un museo estupendo y está en un
edificio espectacular, merece la pena verlo y tendría que ser una parada obligada
para quien visite México capital (ya no se llama México DF). Lástima que ese día
no terminara del todo bien, a la salida cogimos un taxi que nos llevó el doble del
precio ordinario por la carrera de regreso a casa y además nos timó cuando le
pagamos con un billete de 500 pesos (unos 50 euros), él taxista recibió el dinero
y fue a una tienda próxima a cambiarlo, al regresar nos dijo que el billete era
falso, en medio de la sorpresa y la confusión le dimos otro billete, al llegar
a casa nos dimos cuenta de que él había cambiado nuestro billete verdadero por
uno falso (luego supimos que este tipo de
timo lo suelen hacer a los turistas, en los taxis NO reconocidos). Es
importante siempre coger taxis oficiales, con ellos no hay problema son
fácilmente reconocibles, nunca los otros, que se suelen poner en sitios
estratégicos.Pusimos denuncia en un puesto de turistas que nos dijeron que
atienden este tipo de actuaciones.
La
ciudad de México nos gustó, a pesar de que él país no está en su mejor momento
se ve limpia, segura, no se ven mendigos y con avenidas grandes de tráfico
fluido (al menos cuando estuvimos nosotros).
Otro
día intentamos ver las ruinas de Teotihuacán (ciudad de los dioses en lengua náhuatl).
Esta ciudad mexica tuvo su momento de apogeo entre los siglos III y VII de
nuestra era. Habíamos contratado un tour con guía, estábamos a las puertas del
recinto y desde allí veíamos la gran pirámide, cuando de repente sentí que se
apoderaba de mí una gran “pájara” con mareo incluido (me costaba dar dos pasos
seguidos). En esta situación decidimos regresar a México capital y descansar el
resto del día en la casa de los padres de Mike. Fue una lástima porque teníamos
mucha ilusión de ver las pirámides y el valle de los Dioses (otra vez será).
Después
de dormir 18 horas seguidas, a la mañana siguiente sentí que los síntomas del
día anterior habían desaparecido, quizás estaba agotado o que los años no pasan
en balde, o tal vez fueran las dos circunstancias a la vez… no lo sé.
Después
de seis días de nuestra estancia en México capital llegó el día de la despedida
de Mike y de sus padres. A Mike lo veremos en España pronto (tiene un hermano
que vive en Madrid) y a sus padres saben de la invitación permanente que tienen
en Salamanca (ánimo, a cruzar el charco).
En un autobús de la empresa ADO (la más recomendable) salimos de la ciudad a las 12,00 h y
llegamos a Veracruz a las 17,40 h, nos alojamos en el hotel Diligencias que
está en el centro de la ciudad, nos costaba al día el equivalente a 50 euros,
sin desayuno (creemos que es buena elección para hospedarse en Veracruz).
Iniciamos
los trámites del embarque de los vehículos junto con Brian, Ashley y Megan (la
pareja de australianos que conocimos en Cartagena de Indias). El proceso fue
una pesadilla, pues continuamente sentíamos que nos estaban engañando.
Inicialmente recibí un correo con el importe de 1000 dólares (volvimos a sentir
la sensación de Montevideo, las operaciones portuarias valían más que el
trayecto en barco). Al final conseguimos una rebaja de 500 dólares y la factura
final quedó en 500 dólares.
Si
algún viajero necesita la tramitación para recoger el vehículo en Veracruz, NO
se le ocurra acudir a la agencia aduanera del grupo Domínguez Infante. La
oficina parece una mezcla de castillo de Drácula y la casa del asesino de la
película, masacre en Texas… un horror.
Nuestra
estancia en Veracruz vino marcada por esta circunstancia, pero pudimos pasear
por la ciudad y tener momentos buenos, sobretodo en la plaza Central donde
estaba nuestro hotel y en los cafés el Portal y Palacio que son de época. Otro
día fuimos con Brian al acuario de Veracruz, que nos gustó y merece la pena
verlo.
La
mayoría de la gente tiene buenas intenciones y tuvimos en varias ocasiones su
apoyo incondicional a cambio de nada, solamente querían ayudarte. Pero con
otros sentíamos el agobio del que quiere sacar tajada al turista (los agentes
aduaneros y los camareros), si no había propina te trataban de mala gana.
Por
fin llegó el día de la recogida de los vehículos, el día anterior tuvimos la
inspección policial que fue bastante completa, utilizaron perros adiestrados
para oler estupefacientes. Nos demoramos una mañana entera por la cantidad de
controles que hay que hacer para entrar a recoger los vehículos, pero al fin
pudimos salir del puerto. Gloria nos estaba esperando en el hotel y fuimos a
buscarla… en poco tiempo vimos que Veracruz estaba a nuestras espaldas y
sentimos una especie de liberación que no habíamos tenido en esta semana
última.
Brian,
quería arreglar su autocaravana, pues tenía la suspensión mal. Ashley y Megan
habían salido un día antes, optaron por cambiar de agencia aduanera y los
trámites se los hicieron un poco antes. Con Brian compartimos viaje por México los tres primeros
días, cerca de Puebla, en Xoxtla encontramos un taller de mecánica y
soldadura y después de estar la mañana entera y compartir la comida con la
familia, pudimos continuar viaje normalmente. Enrique es el soldador y es un
hombre de pocas palabras, pero hace su trabajo muy bien y no le importa el
tiempo, lo que quiere es que se haga el trabajo bien. Su esposa se llama Sonia
y nos preparó un almuerzo en un momento y sabroso, tiene detrás del taller una
casa de comidas. Cualquiera que pase por las cercanías de Xoxtla y tenga algún
tipo de problema con el coche, no dude de ir al taller de Enrique, preguntar en
el pueblo por él, lo conocen y no habría problema para encontrarlo.
Brian
tenía prisa por cruzar la frontera y nosotros con Juanita no podemos seguirlo,
nos despedimos de él una mañana lluviosa y esperamos verlo en Estados Unidos
(él vive en Seattle). Fueron tres días de conducción hasta la frontera,
pernoctábamos en gasolineras Pemex y un día a media tarde después de un paso de
frontera complicado y con mucho calor, entramos en USA por Laredo (Texas).
México
está pasando un mal momento, los países tienen periodos complicados, pero no
tenemos duda de que al fin consiga la estabilidad que deseamos. Tiene los
ingredientes necesarios para ser un gran país. La mayoría de los mexicanos son
gente estupenda y con buen corazón, pero en periodos de crisis lo único que sale
en la tele son malas noticias, que esta circunstancia no impida conocerlo, merece
la pena tomarse unas vacaciones y visitarlo.
En
el próximo blog comentaremos nuestro viaje a través de los Estados Unidos de
América. Otro mundo sin duda, pero también con su virtudes e inconvenientes. Los
países son como la vida misma, con sus momentos buenos y también malos…
Bueno, no me enrollo más con estos menesteres,
a todos los que tenéis la amabilidad de leer nuestro blog, recibir nuestro
deseo permanente de:
Salud y buen viaje.
Gloria
y Antonio.
PD:
- En el día de colgar esta entrega del blog hemos recibido desde España una
mala noticia. María, nuestra hija menor nos ha dicho que nuestro perro “Guantes”
está muy enfermo, no tiene cura. No queremos que sufra, así que hemos decidido que
lo lleve al veterinario para que le ponga la inyección.
Guantes
era una mezcla de pastor alemán y husky. Tenía 12 años. Nos da mucha pena
regresar a España y no verlo, no podremos correr, pasear, jugar con él ni
acariciarlo nunca más. Estamos muy tristes por no haber podido estar con él en
estos momentos. Fue un amigo, compañero noble y fiel.
Gracias
María por tu entereza y cariño hacia él. Nosotros no lo hubiéramos hecho tan
bien cómo tú. Sabemos que lo has pasado mal. Enhorabuena y te mandamos muchos
besos. Whitehorse, Yukón (Canadá).
Adiós Guantes… siempre estarás en nuestros corazones y recuerdos.

































