Empezamos el mes de febrero
dejando Nazca. Todavía conservamos el recuerdo de las impresionantes líneas
marcadas en la llanura pedregosa del desierto peruano, así como la casa museo
de la matemática alemana María Reiche.
A unos cuantos Kms de la
ciudad nos para la policía de carretera, el agente pide la documentación, al
rato nos la devuelve y todo está en regla, pero nos dice que nos ha parado
porque en el Perú hay que llevar las luces dadas y no están encendidas, por lo
tanto, tiene que multarnos. Desde que iniciamos este viaje me he propuesto
llevarlas siempre puestas, lo primero que hago antes salir a la carretera es
ponerme el cinturón de seguridad y encender los faros para hacernos ver. Salgo
de Juanita y compruebo que están luciendo, el agente me dice que antes no
estaban. Después de un rato de porfía quiere que quedemos como amigos y nos deja
marchar. Desde el principio hemos acordado que si nos sancionan pagaremos la
multa en una comisaría o en su defecto en una entidad bancaria, nunca a los agentes
directamente. Creemos que esto deberíamos hacerlo siempre todos los viajeros para
que, en el futuro, repercuta en beneficio de todos. Claro, esto es solo una
opinión personal y cada uno en virtud de la situación valorará lo comprometido
que se encuentra.
Proseguimos nuestro viaje por
una carretera en la que por ambos lados se encuentra el desierto, en ocasiones
en el horizonte se divisan montañas y me pregunto si sus cumbres habrán sido
holladas por el hombre alguna vez. En la ciudad de Ica paramos para comer en el
restaurante el Reno, la ciudad es grande, el tráfico denso, caótico y hace
mucho calor, por lo que decidimos proseguir el viaje, nuestra meta es el PN de
Paracas, éste se encuentra en la costa y creemos que la brisa del océano
aliviará un poco la temperatura.
Llegamos al pueblo de Paracas
sobre las 16:30 h y después de recorrer la localidad fuimos a una oficina de
información y turismo. Con un mapa debajo del brazo nos dirigimos al PN que se
encuentra a unos cuantos kms. Después de pagar 40 soles en la entrada nos
encaminamos al centro de interpretación del parque y lo visitamos. Antes de
hacerse de noche queremos encontrar un sitio para pernoctar seguro y tranquilo,
después de algunas tentativas elegimos la playa que se encuentra al lado de la
casa del guarda parques.
Dormimos bien y en la mañana
después de desayunar visitamos el Mirador del Istmo, la Catedral (una formación
rocosa de formación caprichosa) y varias playas. Todo visto desde acantilados
imponentes y teniendo como centinelas majestuosos de un lado el desierto y del
otro al océano Pacífico. En el camino conocimos a Jorge y María Isabel, un
matrimonio chileno que viaja en una camioneta Isuzu 4x4 con célula, han vivido
en Punta Arenas y actualmente residen en Antofagasta; pasamos con ellos la
mayor parte de la mañana y acordamos vernos en la tarde, nosotros continuamos
más al sur recorriendo el PN. Un poco tarde y sobre las 16:00 h almorzamos en
el restaurante la Tía Pili que está en la playa de la Lagunilla, el
aparcamiento donde pasaremos la noche con nuestros amigos se encuentra al lado.
Poco antes de anochecer subimos al mirador que está cerca y hacemos fotos,
estamos un buen rato observando el espectáculo que tenemos delante, apenas
hablamos, sentimos el viento que viene del océano, observamos pelícanos ojotes
y gaviotas, quedamos pasmados del dominio absoluto que estas aves tienen de las
corrientes de aire, se mueven sin batir las alas. Arriba, en el mirador
coincidimos con el guarda parques y los amigos chilenos, hablamos de todo un
poco y sin darnos cuenta se nos hace de noche. Poco antes de despedirnos, me
interesé por la fase de la Luna, (quería comprobar algo que andaba detrás de
ello) el guarda parques me dijo que se encontraba en cuarto creciente. Después
de una pausa de reflexión les hice saber la curiosidad de que en España (hemisferio
norte) esa posición lunar corresponde al cuarto menguante, es decir que la
parte iluminada “puntas o cuernos” están mirando hacia la derecha. Por lo
tanto, según en qué lugar de la Tierra esté el observador, la posición
iluminada de la Luna corresponderá a una fase o a otra. Todos nos quedamos
extrañados por esta curiosidad y pensativos del tal hecho y maravillados de lo
especial que es nuestro planeta. Esto para los astrónomos será cuestión de
niños, pero nosotros teníamos cierta frustración por haberlo descubierto en una
etapa de nuestra vida tan tardía. En
fin, nos deseamos buenas noches con un… no te acostarás sin saber una cosa más.
El PN de Paracas parece sacado
de una película de ciencia ficción (esta impresión la estoy teniendo a menudo
en nuestro viaje, sobre todo en los parques Nacionales que visitamos) es como
si de repente hubiéramos aterrizado en un planeta de un Sistema Solar distante
a años luz del nuestro. Nos hubiera gustado estar más tiempo, pero tenemos que
seguir el camino y a la mañana siguiente llegamos a la ciudad de Pisco, la
recorremos con Juanita despacio, no nos gustó mucho, quizás porque no hace
mucho tiempo sufrió una sacudida sísmica muy violenta y la ciudad está
recuperándose poco a poco, aún se pueden ver edificios dañados y otros con
grietas. Los kms van pasando y en un punto de la Panamericana nos desviamos,
nuestra intención es llegar al pueblo Lunahuaná pues sabemos que tiene camping,
pero anochece y es viernes, los ingredientes necesarios para tener problemas en
carretera, como quedan unos cuantos kms para llegar a nuestro destino,
decidimos pernoctar en una Repsol en la ciudad de San Vicente del Cañete.
Aquella noche dormimos mal a
causa del ruido del tráfico y del murmullo de la gente que pasaba cerca. Al día
siguiente nos pusimos en carretera temprano, algo cansados y después de una
hora larga llegamos al camping San Jerónimo en Lunahuaná. Acampamos, limpiamos el
habitáculo, nos abastecemos de agua, vaciamos el W.C. de Juanita y finalmente
una buena ducha nos repuso del letargo de la noche anterior.
En el camping estuvimos seis
días que se pasaron enseguida, podíamos ducharnos y desayunábamos todas las
mañanas con mangos que cogía de un árbol próximo, también paseábamos por el
pueblo y conversábamos con los vecinos. Un día me atreví a lanzarme en una tirolina
que atraviesa el río Cañete, nunca había hecho esto y la experiencia resultó
muy especial sobre todo cuando sobrevolé por el río.
Todos los días íbamos a comer
a una casa de comidas en la que preparaban conejo y cuy (una especie de roedor
del tamaño de un conejo de indias) de muchas formas todas muy ricas, y el
precio es bueno. El lugar se llama Valle Hermoso Piscuy, lo llevan la señora Hilda
que es la cocinera y su esposo el señor Manuel. El último día me atreví con el
cuy que es el plato estrella y está preparado con pisco (la bebida nacional del
Perú, parecida al orujo nuestro pero un poco más suave). El señor Manuel nos
regaló una botella de vino tinto de reserva que le agradecimos mucho. El
restaurante es sencillo, se come en el patio y hay sombra, la familia que lo
regenta es servicial, atenta y amable, especialmente la señora Hilda que además
cocina muy rico.
Otro día visitamos la Bodega
de la Cruz que está al lado de la carretera. Nos atendió el señor Víctor, padre
del dueño de la bodega, recorrimos las instalaciones, nos explicó el proceso de
elaboración de los vinos y del pisco y probamos tintos y blancos muy ricos.
Compramos una botella de pisco que es de mosto verde, nos dijo que era el mejor
porque no llega a fermentar del todo y por eso necesita el doble de uva que los
otros.
Nos fuimos de Lunahuaná con
buen sabor de boca, hemos descansado lo suficiente como para enfrentarnos con
la ciudad de Lima, todo el mundo nos dice que es muy grande y tiene un tráfico horrible
(por esto nos da un poco de pereza entrar). Vamos al hotel White House, está en
una zona que nos permite ir andando a sitios interesantes y no es muy caro,
también tiene aparcamiento para Juanita.
La entrada a Lima fue mejor de
lo que esperábamos. Encontramos el hotel sin contratiempos importantes. Para no
extenderme mucho en nuestra estancia en Lima, diré que en contra de lo que
pensábamos (encontrarnos con una cenicienta) la ciudad nos ha gustado mucho,
sobre todo los barrios de Miraflores y el Barranco, también el centro histórico
que tiene calles y plazas muy interesantes.
Estuvimos en el hotel dos días
y otros dos en un hostal para mochileros en el que podíamos dormir en Juanita,
en éste pagábamos 15 $ al día y en el White House 45, también teníamos acceso a
las duchas.
Los limeños son gente agradable
con los turistas, uno tiene la sensación de encontrarse en una ciudad que no es
tan hostil como la pintan. Una tarde, en la plaza San Martín nos encontramos
con el señor Ángel Vásquez, le preguntamos dónde estaba la Plaza de Armas y no
sólo nos llevó personalmente, sino que se ofreció a enseñarnos el centro de
Lima y se convirtió en nuestro guía el resto del día. El señor Ángel está
jubilado y tiene 74 años, fue marino radiotelegrafista en la armada peruana y
después en la marina mercante. Como tenía a un marino delante no desaproveché
la ocasión de preguntarle por su vida en los barcos, me comentó que trabajó con
algunos capitanes españoles y que estos eran duros pero buenos profesionales.
También me comentó que el peor momento que pasó en su vida de marino, fue a
bordo del Asura Huasi (creo recordar) de bandera peruana, la mar era montañosa
por el efecto de un tifón y se encontraban a unos dos días de las costas de
Japón. Me dijo que la proa se metía tanto en el agua que parecía que no volvería
a levantarse, en medio de la tormenta el buque recibió una sacudida tan
tremenda de una ola que provocó una fisura en la parte de babor. La entrada de
agua era muy grande y el barco se hundía. Al primer bote salvavidas, con 10
marineros a bordo, se lo tragó el mar debido a las olas tan inmensas que había,
el resultado fue de 7 compañeros ahogados, él logró salvarse por que no dejó de
transmitir la posición del barco y SOS constantes, los recogió un mercante
japonés que recibió las señales de socorro y se encontraba cerca.
Cenamos los tres en un
restaurante que suele frecuentar el señor Ángel, después nos acompañó hasta un
taxi donde nos despedimos dándonos unos abrazos sinceros.
Gloria aprovechó para
encontrarse con María Eugenia, una fisioterapeuta peruana amiga suya desde
Salamanca. Nos fue a buscar al hotel y nos llevó a conocer Bamboo un centro de
día en el que atienden a personas con Alzheimer. Desde aquí le enviamos un
saludo especial y Gloria le agradece el que la hubiera puesto en contacto con
el terapeuta coordinador el Sr. Walter Reyes. Recogió información muy interesante sobre su tema.
Hemos estado en Lima cuatro
días y vuelvo a decir que nos ha gustado, es una ciudad en la que se puede
vivir muy bien y con unas vistas de ensueño al Pacífico. Sí, es una ciudad muy
grande pero no te agobia. El lunes fue la salida, sin atascos importantes, pero
con un tráfico muy denso, tardamos dos horas y quince minutos en dejar la
ciudad atrás (50 kms) y encontrarnos otra vez con el desierto. Decimos adiós
con un sentimiento nostálgico y con un hasta pronto (nunca se sabe…).
Después de 200 kms llegamos a
media tarde al camping de la Albufera de Medio Mundo, después de estacionar paseamos
por un camino al lado de la albufera y por la playa. Cenamos en el mismo
camping y pasamos el resto del día muy relajados.
Es muy recomendable este
camping, tiene unas instalaciones aceptables, es tranquilo y seguro.
Desgraciadamente y es tónica general en todo nuestro viaje, la basura está por
todas las partes, en nuestro paseo por la playa había que mirar hacia el Océano
para no dañar las vistas tan preciosas que teníamos delante. Es una lástima que
no se tenga la más mínima educación cívica o conciencia ecológica, no pretendo
decir que no te encuentres en ocasiones, alguna suciedad, siempre habrá alguien
que tire los desperdicios al suelo, no puede todo estar tan limpio como el
salón de tu casa, pero una cosa es que te encuentres alguna botella, lata,
bolsa de plástico o lo que sea de vez en cuando y otra, es que en cuanto andas
un poco por cualquier sitio te encuentres verdaderos basureros, se nos encoje
el corazón con estos espectáculos tan desagradables. También nos ocurre lo
mismo con los centenares de perros vagabundos que vemos todos los días, ellos
no se merecen la vida que los humanos le obligamos a llevar, son animales
buenos y verdaderamente, pueden ser tu mejor amigo a poco que te lo propongas.
Seguimos el viaje y pasamos
por las ciudades de Chimbote y Trujillo. Paramos en un hotel situado en la
ciudad de Huanchaco cerca de Trujillo, podemos quedarnos en los jardines del
hotel en Juanita por unos 13 euros la noche y podemos utilizar las duchas.
A la mañana siguiente
visitamos Trujillo, que es otra ciudad histórica del Perú, tiene una plaza de
Armas preciosa y unas calles peatonales interesantes, así como un centro
colonial bonito. Entramos en una casona que perteneció a una familia de origen
vasco, que nos gustó mucho, es una de la más antiguas de la ciudad y fue
acertadamente rehabilitada, actualmente es propiedad de la fundación del BBVA.
Otro día visitamos las
pirámides escalonadas de la cultura Mochica, Huaca (templo) de la Luna, también
visitamos las ruinas Chan Chan que pertenecieron a un pueblo llamado Simú,
éstos habitaron estos lugares en fechas posteriores a los Mochicas.
Son lugares que merecen
dedicarles tiempo y con guías particulares, pues son impresionantes por su
extensión y grandeza.
En el hotel coincidimos con Paul
y Marilyn, la pareja británica que nos encontramos en Tecka, Argentina, el día
de la rotura del cristal trasero de Juanita. También coincidimos en San Pedro
de Atacama en Chile. Pasamos con ellos momentos de charla agradables. Aquí también
nos encontramos con Harry y Doris, los alemanes que conocimos en el camping de Cuzco.
Proseguimos nuestro viaje y
pasamos por la ciudad de Chiclayo, en Lambayeque visitamos el museo de tumbas
Reales del señor de Sipán, posiblemente el mejor museo que hemos visto hasta
ahora, es realmente muy bueno y el esfuerzo del gobierno peruano en hacer un
museo acorde con la importancia que se merecen los objetos y tumbas que hay en
su interior.
También visitamos la Reserva
Natural y Santuario Bosque de Pómac, recorrimos el bosque casi de noche por un
camino de tierra estrecho, como no había casi luz los árboles parecían querer
cubrirnos con sus hojas como si quisieran taparnos con unas mantas verdes
gigantes. En ocasiones nos parecía que éramos los protagonistas de la secuencia
del bosque de la película Alicia en el país de las maravillas, en la que los
árboles la querían comer. Llegamos al sitio del guarda bosques de noche y
después de presentarnos y charlar con él, nos dispusimos a descansar al lado de
su casa. Dormimos regular, el calor y los mosquitos fueron los causantes. A la
mañana siguiente visitamos el centro de interpretación de la reserva natural.
También recorrimos un sendero de avistamiento de aves, un algarrobo de aspecto
curioso de más de 300 años y subí a un mirador desde el que se podía observar
toda la reserva natural, ésta es una cosa rara, pues llama la atención que se
encuentra en medio del desierto, es como un oasis, pero sin palmeras.
Continuamos nuestro viaje, optamos por la ruta que nos lleva por el norte hacia
Piura y acertamos, pues hay menos tráfico que si hubiéramos ido por la del sur.
Llegamos a Piura que es una
ciudad en medio del desierto y como todos los núcleos urbanos son caóticos y
ruidosos. Ya sabemos digerir estas situaciones y las afrontamos cada vez mejor,
aunque no deja de ponernos algo tensos la entrada en las ciudades. Tenemos la
intención de ir al restaurante campestre Porta Verde, ofrece la posibilidad de
quedarse en los jardines, disfrutar de la piscina y de las duchas. El dueño se
llama Gonzalo, es escultor aficionado, un tipo amable e interesante cuando uno
habla con él, tiene cultura y ha sido viajero. Allí permanecimos tres días
tranquilos. A Paolo, un niño de unos 7 años hijo de Gonzalo, le fascina mi
acento y nuestra Juanita, el tiempo que estuvimos allí compartió largos ratos con
nosotros.
Llegó el día de irnos y
también de las despedidas, como en otras muchas ocasiones esperamos volvernos a
encontrar, no sabemos muy bien dónde, pero con la esperanza de que se produzca.
Nos encaminamos hacia la
frontera de Ecuador, aún nos quedan 170 kms hasta Macará. A unos 100 kms de
dejar Piura el paisaje va cambiando poco a poco, el color pardo va dando paso
al verde, es un anticipo de lo que nos espera un poco más allá.
Mentalmente vamos recordando
nuestro paso por Perú, sin duda es el país con más riqueza histórica y artística
de los que hemos visitados hasta ahora, tiene ciudades patrimonio de la
Humanidad paisajes impresionantes y pueblos con unas culturas antiquísimas, de
las más importantes del mundo. También tiene algunas cosas que no nos han
gustado, pero sobretodo nos quedamos con el recuerdo de sus gentes amables y
buenas, un poco introvertidas (sobre todo en el medio rural) pero que ayudan todo
lo que pueden al viajero para que se lleve la mejor impresión de su país. Esta es
una constante en todos los países que hasta ahora hemos visitado. Hasta pronto Perú, esperamos que algún día
volvamos a vernos, hay muchas cosas que no hemos podido ver y que nos están
esperando.
Muy cerca está Ecuador y la
latitud 00º 00’. Pero eso puede esperar. La entrega del blog en esta ocasión ha
sido lo más parecido a una novela mal escrita y no quiero ahuyentar al
personal.
Por lo tanto y como siempre,
os deseamos:
Salud y buenos viajes para
todos.
Gloria y Antonio.




























En esta entrega en especial, las fotos me han encantado. Creo que ya sabrás a cuál de ellas me refiero.
ResponderEliminarMenudas historias os espera contarnos a vuestros regreso. Orgullosa de tener un padre tan aventurero y con ese espíritu joven!. A por la siguiente!!
Espléndido relato y maravillosas fotos. Gracias por compartir vuestra aventura con nosotros.
ResponderEliminarCuidaros mucho y buen viaje.
Me alegro muchisimo que disfruteis en tan maravilloso viaje, que todo os salga perfecto sin ningun tropiezo.
ResponderEliminarBuen viaje
Hola Antonio, he pasado un buen rato cotilleando vuestro viaje, me encanta.
ResponderEliminarOs seguiré hasta la vuelta y tenemos que juntarnos un día.....
Ánimo y Buen viaje.
Alguien sabe algo de Antonio y Gloria que hace mucho que no publican?
ResponderEliminarSi, están bien. Pero tienen poca conexión Wi-Fi, por lo que esta vez se están demorando más en escribir el Blog.
EliminarGracias María, esperamos a que sigan comentando su viaje.
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