Hola. Un saludo para todos. Disculpad el retraso para escribir. Estamos teniendo dificultad para disponer de acceso por wifi. Poco a poco iremos actualizando el relato de nuestra aventura.
Durante 12 días, entre el 10 y
el 22 de octubre, recorrimos un total de 1500 kilómetros hacia el sur, desde
Puerto Madryn hasta Río Gallegos siguiendo la Ruta 3 por el corredor este de la
Patagonia Argentina Provincias de Chubut y Santa Cruz. En esta zona continuamos encontrando largos y
rectos tramos de carretera en medio de la enorme estepa, según íbamos más hacia
el sur este paisaje se combinaba con trayectos que marchaban paralelos al océano
Atlántico que nos ofrecía hermosas vistas desde Juanita. También pudimos ver, a
lo largo del trayecto, grandes estancias (fincas o haciendas) de ganado
–ovejas, vacas, caballos- y en los valles se dejaban ver grupos de guanacos,
algunos ñandúes y algún zorro. Y siempre estuvimos acompañados por fuertes ráfagas
de viento y sensación térmica de frío.
De Puerto Madryn salimos hacia
la Municipalidad de Camarones 360 Km al sur. Por otros viajeros y guarda faunas
de la zona supimos que cerca de esta localidad estaba Cabo Dos Bahías, un área
natural protegida refugio de una colonia de pingüinos de Magallanes, casi tan
grande como la que llega a Punta Tombo, con la ventaja de que la visitan menos turistas.
Pasamos la noche en el pueblo Camarones
y a la mañana siguiente muy temprano fuimos al cabo. Uno o dos kilómetros antes
de entrar al parque y muy cerca de la carretera vimos a un joven guanaco –un
mamífero de América del Sur que pertenece a la familia de los camellos- que quería
levantarse del suelo, pero parecía no tener fuerza suficiente para lograrlo y
en sus intentos por huir de nosotros se hacía daño, así que optamos por alejamos
del lugar. Ya en la entrada del parque le informamos al guarda fauna sobre el
punto en el que habíamos observado al animal y continuamos nuestro viaje hacia
la “pingüenera”.
Tal como nos lo habían dicho, tuvimos
el privilegio de estar solos en este lugar recorriendo los
caminos habilitados con pasarelas y observando en silencio ese espectáculo
maravilloso y difícil de describir. Los Pingüinos de Magallanes tienen unos 50
cm de altura, el plumaje parece grueso y es brillante, el de la cabeza, el
cuello y la espalda es de color negro y el del pecho y vientre de color blanco,
tienen dos franjas negras que borden el cuello y el vientre. Ahora se
encuentran en período de reproducción. Había mucho alboroto en la colonia. Algunos producían sonidos que parecían como
de llamada, otros se picoteaban entre sí, muchos caminaban como haciendo una
fila en dirección al mar o regresaban de darse un baño. Cavan sus nidos bajo
arbustos en la arena o en zonas protegidas (algunos se habían instalado debajo
de las pasarelas) y a veces a una distancia considerable de la orilla del mar.
Al parecer suelen regresar a nidos que construyeron en anteriores periodos de
reproducción.
Al regresar nos esperaban, el
Guarda Fauna Jorge Lennebrrch, su esposa Marisa Arriagada (también Guarda
Fauna) y su pequeña hija, para informarnos que junto con una veterinaria y otro
grupo de biólogos que casualmente estaban en el lugar se acercaron a buscar al
guanaco, lo recogieron y revisaron verificando que estaba muy debilitado pero
no tenía heridas ni fracturas, que lo entraron a una zona de protección de la
reserva donde estará con machos jóvenes como él que seguramente lo incluirán en
la manada, además dispondrá de agua y vegetación para recuperarse. Nos mostró
fotos de todo el proceso que siguieron. Fue el broche de oro de esta visita.
Desde aquí queremos felicitarles por su buen trabajo.
Después de pasar la noche en
la estación de servicio Garayalde continuamos nuestro viaje hacia la ciudad de
Comodoro de Rivadavia a 190 kilómetros de distancia, pero el trafico caótico
las calles polvorientas y llenas de baches y la gran cantidad de basura fueron
suficientes motivos para descartar la idea de visitarla. Decidimos recorrer
otros 78 kilómetros hasta Caleta Olivia con la intención de pasar la noche allí.
En el camino nos llamó la atención una especie de meseta alta
que se divisaba en la distancia, como
puesta en medio de la estepa, parecía formada por arena y piedra de colores
ocres. Al acercarnos pudimos comprobar su aspecto bello e imponente, decidimos
parar allí a descansar y tomar el café de media mañana mientras disfrutábamos
del paisaje.
En Caleta Olivia tampoco
tuvimos “buenas vibraciones”: aunque la playa era preciosa había mucha suciedad
y no parecía un lugar seguro para dormir, nos lo confirmó una lugareña a la que
consultamos y que nos recomendó permanecer en la zona y no visitar los barrios.
Así que preferimos hacer 76 kilómetros más para llegar a Fitz Roy un pueblito
de 200 habitantes con una buena estación de servicio en la que pasamos la
noche.
Del 15 al 18 de octubre
estuvimos en Puerto de San Julián. Una ciudad
pequeña de calles limpias y casas bien cuidadas, con paredes de ladrillo madera
o chapa ondulada y de distintos colores. Con una historia que se remonta al año
1520 cuando Fernando de Magallanes llegó a la bahía para invernar en su
recorrido buscando un camino entre el océano Atlántico y el Pacífico que le
permitiera llegar a las islas de las especies.
Estuvimos dos días
estacionados en la costanera, muy cerca de una réplica a escala real de la Nao
Victoria -la única de las cinco embarcaciones de la expedición de Magallanes
que concluyó la vuelta al mundo- y pasamos una noche en un hotel para
descansar, tener acceso a Internet y poder actualizar el blog. Esta ciudad y parada en nuestro viaje ha sido
muy especial para Antonio pues disfruta las lecturas sobre viajes/viajeros y
los de Magallanes y Juan Sebastián El Cano en la primera vuelta al mundo le
apasionan. A cada lugar y en cada rincón que visitábamos parecía transportado
en el tiempo imaginando cómo ocurrieron aquellas aventuras en ese lugar que
ahora pisaba. Es una lástima que las fotos no reflejen esas emociones. Baste
con decir, y solo a manera de un ejemplo de su interés por estos aventureros,
que su intención inicial era que nuestra camioneta se llamara “Juan Sebastián
El Cano” afortunadamente estuvo de acuerdo en que viajábamos en UNA CAMIONETA y
que el nombre de JUANITA no sólo le quedaba bien, sino que podía ser un
homenaje a las mujeres viajeras de las que apenas se habla.
A Puerto de Santa Cruz
llegamos el 18 de octubre por la tarde. Estacionamos en la costanera cerca de
la Prefectura y recorrimos el centro de la ciudad. Al día siguiente fuimos a
Punta Quilla, a 14 kilómetros en coche, para visitar la pingüenera de Punta
Entrada. Comenzamos un recorrido largo y bastante difícil a las 11:00 creyendo
que era el habitual porque no nos dimos cuenta de que la marea estaba alta y
había cubierto el camino más fácil. Así
que ya podéis imaginarnos caminando por estrechos senderos entre la montaña y
el mar o buscando paso trepando entre rocas, sin extrañar que el recorrido
fuera tan duro, pero sí preguntándonos porque nos habían dicho que se hacía en
40 minutos cuando a nosotros nos estaba costando mucho más tiempo. Yo sufrí una caída sin mayor consecuencia que
una raspadura en un brazo.
Dos horas después nos
encontramos en medio de un inmenso arenal con muchos arbustos e intentando
llegar a la playa pensando que nos habíamos perdido. De repente entre unos
arbustos vimos un pingüino y unos pasos más adelante comenzamos a ver otros… no
sólo habíamos llegado, ¡sino que estábamos en medio de la pingüenera! Los teníamos tan cerca que si queríamos los
podíamos tocar, pero no lo hicimos por respeto. Estuvimos caminando despacio y
silenciosamente, nos sentamos a descansar beber agua y observarlos. Algunos se
mostraban desconfiados y se escondían en sus nidos o corrían graciosamente
hacia el refugio del mar. Estuvimos así hasta las 19:00 horas. El regreso, ya
con marea baja, fue más cómodo y seguro sobre la arena blanda. Otra experiencia
para el recuerdo.
El 20 de octubre por la tarde
llegamos a Río Gallegos, luego de 270 kilómetros de carretera- con tiempo
suficiente para buscar estacionamiento- finalmente optamos por quedarnos en la
costanera frente a la Prefectura. Hacía mucho frío y viento y tuvimos que
abrigarnos muy bien para salir a caminar. Cenamos en una cafetería del centro. Al día siguiente después de
recorrer un poco más la ciudad visitamos un hogar de ancianos y el Museo del
Ferrocarril. Sobre el Hogar, espero reunir en una sola entrada todas las
experiencias que he ido conociendo.
En el museo Antonio conversó con
dos personas. El Sr. Ramón de 82 años maquinista jubilado, siempre
llevó máquinas de vapor nunca de diésel y recuerda que las condiciones eran
tremendas, podía haber unos 35ºC bajo cero y vientos de 120 a 160 k/h y las
maquinas eran descubiertas. Y el Sr. Edgardo responsable del museo e hijo de
ferroviario, que se esfuerza en mantener viva esta idea que tuvieron cinco
jubilados ferroviarios en el año 2004. Ellos quieren preservar el patrimonio
histórico ferroviario de Río Gallegos, sus costumbres, tradiciones y leyendas,
así como los elementos utilizados en la vida cotidiana de ferroviarios y
mineros, pues el tren se encargaba principalmente de transportar carbón desde
Río Turbio a Río Gallegos a lo largo de casi 260 kilómetros de vía. Las
máquinas fueron construidas especialmente para este ramal y fueron las últimas
a vapor que se construyeron en serie. Después de dos horas de visita y
conversación, muchas fotos y una emotiva despedida, a las 17:00 nos empezamos a
preparar para dejar la ciudad y emprender camino hacia Tierra del Fuego.
Salud y buen viaje para todos.
Gloria y Antonio.
PD: Hemos incluido cinco vídeos que estamos seguros serán mejor que nuestras palabras. Esperamos que los podáis ver.
PD: Hemos incluido cinco vídeos que estamos seguros serán mejor que nuestras palabras. Esperamos que los podáis ver.

Impresionante chicos...!!! Ya estábamos impacientes por leer vuestras aventuras y como siempre, no nos defraudáis.
ResponderEliminarYa sabía por María de vuestras dificultades con el wifi, paciencia.
Cuidaros mucho, paciencia, abrir mucho los ojos y contarnoslo con la pasión que lo estáis haciendo.
Buen viaje amigos.
ResponderEliminarFantastico cada relato lleno de vida emociones y sensaciones! A seguir!!!suerte!!
Se OS ve felices, simplemente mandaros saludos y desde Salamanca, sois unos valientes
ResponderEliminarQue envidia sana os tengo!! Preciosas las fotos como siempre y súper bien detallado todo.
ResponderEliminarSeguid así. Por aquí todo marcha sobre ruedas.
Queremos más fotos!
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