viernes, 18 de agosto de 2017

Veintidos. México

En el aeropuerto de México nos esperaba Mike, hacía meses que no lo veíamos y nos alegró que fuera a recibirnos. En coche nos llevó hasta el domicilio de sus padres, Steph y Loren (la madre de Mike es irlandesa) sus padres se conocieron en las olimpiadas de México del año 1968. Nos recibieron muy bien y los días que estuvimos en su casa nos encontramos muy a gusto, como en familia. Gracias a los dos y desde aquí les mandamos un beso muy fuerte.

La casa de Mike está en Coyoacán al sur de la ciudad. Es un barrio que tiene casonas históricas muy bonitas y que se puede pasear tranquilamente, algunas casas son centenarias. Nos gustó especialmente la calle de Francisco de Sosa.

La ciudad de México es muy grande, pero no sabemos el motivo por el que no se nos atragantó. Quizás sea porque la parte de la ciudad propiamente dicha no es tan grande, es la parte de influencia de ella, la llamada metropolitana, esa sí que es gigantesca y abarca decenas de kilómetros.

En la ciudad paseamos por el zócalo, donde se encuentra la catedral, la calle peatonal Madero que desemboca en la plaza del edificio de Bellas Artes que es una preciosidad, recorrimos varias iglesias por el centro colonial que es riquísimo artísticamente. Un día conocimos el estudio-taller de Mike, él es arquitecto, pero le ha salido la vena del padre que es artista escultor, Loren tiene obras suyas expuestas en varias partes del país. Después Mike nos llevó a ver la UNAM (universidad nacional de México) pues Gloria tenía interés de conocerla.

Otro día hicimos el recorrido en bus turístico, esto lo hacemos con frecuencia, pues te haces una idea general de la ciudad que visitas. Paseamos por los barrios de la Condesa, de Roma, el de Chapultepec, el parque de la Reforma y en general por todo el centro de la ciudad de México. Otro día, en familia, hice una tortilla de patata para 11 personas, de la cual no quedó nada, así que cualquier comentario culinario al respecto, parecerá obvio del resultado gastronómico.

También fuimos al museo de Antropología, estuvimos un día entero hasta el cierre y no alcanzamos a verlo completo, es espectacular, es inmenso el contenido sobre las culturas prehispánicas de los Mexica, Olmeca, Tolteca, Teotihuacana, Zapoteca, Azteca, Maya y muchas más que no recuerdo. Es un museo estupendo y está en un edificio espectacular, merece la pena verlo y tendría que ser una parada obligada para quien visite México capital (ya no se llama México DF). Lástima que ese día no terminara del todo bien, a la salida cogimos un taxi que nos llevó el doble del precio ordinario por la carrera de regreso a casa y además nos timó cuando le pagamos con un billete de 500 pesos (unos 50 euros), él taxista recibió el dinero y fue a una tienda próxima a cambiarlo, al regresar nos dijo que el billete era falso, en medio de la sorpresa y la confusión le dimos otro billete, al llegar a casa nos dimos cuenta de que él había cambiado nuestro billete verdadero por uno falso (luego supimos que este tipo de  timo lo suelen hacer a los turistas, en los taxis NO reconocidos). Es importante siempre coger taxis oficiales, con ellos no hay problema son fácilmente reconocibles, nunca los otros, que se suelen poner en sitios estratégicos.Pusimos denuncia en un puesto de turistas que nos dijeron que atienden este tipo de actuaciones.

La ciudad de México nos gustó, a pesar de que él país no está en su mejor momento se ve limpia, segura, no se ven mendigos y con avenidas grandes de tráfico fluido (al menos cuando estuvimos nosotros).

Otro día intentamos ver las ruinas de Teotihuacán (ciudad de los dioses en lengua náhuatl). Esta ciudad mexica tuvo su momento de apogeo entre los siglos III y VII de nuestra era. Habíamos contratado un tour con guía, estábamos a las puertas del recinto y desde allí veíamos la gran pirámide, cuando de repente sentí que se apoderaba de mí una gran “pájara” con mareo incluido (me costaba dar dos pasos seguidos). En esta situación decidimos regresar a México capital y descansar el resto del día en la casa de los padres de Mike. Fue una lástima porque teníamos mucha ilusión de ver las pirámides y el valle de los Dioses (otra vez será).

Después de dormir 18 horas seguidas, a la mañana siguiente sentí que los síntomas del día anterior habían desaparecido, quizás estaba agotado o que los años no pasan en balde, o tal vez fueran las dos circunstancias a la vez… no lo sé.

Después de seis días de nuestra estancia en México capital llegó el día de la despedida de Mike y de sus padres. A Mike lo veremos en España pronto (tiene un hermano que vive en Madrid) y a sus padres saben de la invitación permanente que tienen en Salamanca (ánimo, a cruzar el charco).

En un autobús de la empresa ADO (la más recomendable) salimos de la ciudad a las 12,00 h y llegamos a Veracruz a las 17,40 h, nos alojamos en el hotel Diligencias que está en el centro de la ciudad, nos costaba al día el equivalente a 50 euros, sin desayuno (creemos que es buena elección para hospedarse en Veracruz).

Iniciamos los trámites del embarque de los vehículos junto con Brian, Ashley y Megan (la pareja de australianos que conocimos en Cartagena de Indias). El proceso fue una pesadilla, pues continuamente sentíamos que nos estaban engañando. Inicialmente recibí un correo con el importe de 1000 dólares (volvimos a sentir la sensación de Montevideo, las operaciones portuarias valían más que el trayecto en barco). Al final conseguimos una rebaja de 500 dólares y la factura final quedó en 500 dólares.

Si algún viajero necesita la tramitación para recoger el vehículo en Veracruz, NO se le ocurra acudir a la agencia aduanera del grupo Domínguez Infante. La oficina parece una mezcla de castillo de Drácula y la casa del asesino de la película, masacre en Texas… un horror.

Nuestra estancia en Veracruz vino marcada por esta circunstancia, pero pudimos pasear por la ciudad y tener momentos buenos, sobretodo en la plaza Central donde estaba nuestro hotel y en los cafés el Portal y Palacio que son de época. Otro día fuimos con Brian al acuario de Veracruz, que nos gustó y merece la pena verlo.

La mayoría de la gente tiene buenas intenciones y tuvimos en varias ocasiones su apoyo incondicional a cambio de nada, solamente querían ayudarte. Pero con otros sentíamos el agobio del que quiere sacar tajada al turista (los agentes aduaneros y los camareros), si no había propina te trataban de mala gana.

Por fin llegó el día de la recogida de los vehículos, el día anterior tuvimos la inspección policial que fue bastante completa, utilizaron perros adiestrados para oler estupefacientes. Nos demoramos una mañana entera por la cantidad de controles que hay que hacer para entrar a recoger los vehículos, pero al fin pudimos salir del puerto. Gloria nos estaba esperando en el hotel y fuimos a buscarla… en poco tiempo vimos que Veracruz estaba a nuestras espaldas y sentimos una especie de liberación que no habíamos tenido en esta semana última.

Brian, quería arreglar su autocaravana, pues tenía la suspensión mal. Ashley y Megan habían salido un día antes, optaron por cambiar de agencia aduanera y los trámites se  los hicieron un poco antes. Con Brian compartimos viaje por México los tres primeros días, cerca de Puebla, en Xoxtla encontramos un taller de mecánica y soldadura y después de estar la mañana entera y compartir la comida con la familia, pudimos continuar viaje normalmente. Enrique es el soldador y es un hombre de pocas palabras, pero hace su trabajo muy bien y no le importa el tiempo, lo que quiere es que se haga el trabajo bien. Su esposa se llama Sonia y nos preparó un almuerzo en un momento y sabroso, tiene detrás del taller una casa de comidas. Cualquiera que pase por las cercanías de Xoxtla y tenga algún tipo de problema con el coche, no dude de ir al taller de Enrique, preguntar en el pueblo por él, lo conocen y no habría problema para encontrarlo.

Brian tenía prisa por cruzar la frontera y nosotros con Juanita no podemos seguirlo, nos despedimos de él una mañana lluviosa y esperamos verlo en Estados Unidos (él vive en Seattle). Fueron tres días de conducción hasta la frontera, pernoctábamos en gasolineras Pemex y un día a media tarde después de un paso de frontera complicado y con mucho calor, entramos en USA por Laredo (Texas).

México está pasando un mal momento, los países tienen periodos complicados, pero no tenemos duda de que al fin consiga la estabilidad que deseamos. Tiene los ingredientes necesarios para ser un gran país. La mayoría de los mexicanos son gente estupenda y con buen corazón, pero en periodos de crisis lo único que sale en la tele son malas noticias, que esta circunstancia no impida conocerlo, merece la pena tomarse unas vacaciones y visitarlo.

En el próximo blog comentaremos nuestro viaje a través de los Estados Unidos de América. Otro mundo sin duda, pero también con su virtudes e inconvenientes. Los países son como la vida misma, con sus momentos buenos y también malos…

Bueno, no me enrollo más con estos menesteres, a todos los que tenéis la amabilidad de leer nuestro blog, recibir nuestro deseo permanente de:

 Salud y buen viaje.


Gloria y Antonio.

PD: - En el día de colgar esta entrega del blog hemos recibido desde España una mala noticia. María, nuestra hija menor nos ha dicho que nuestro perro “Guantes” está muy enfermo, no tiene cura. No queremos que sufra, así que hemos decidido que lo lleve al veterinario para que le ponga la inyección.
Guantes era una mezcla de pastor alemán y husky. Tenía 12 años. Nos da mucha pena regresar a España y no verlo, no podremos correr, pasear, jugar con él ni acariciarlo nunca más. Estamos muy tristes por no haber podido estar con él en estos momentos. Fue un amigo, compañero noble y fiel.

Gracias María por tu entereza y cariño hacia él. Nosotros no lo hubiéramos hecho tan bien cómo tú. Sabemos que lo has pasado mal. Enhorabuena y te mandamos muchos besos. Whitehorse, Yukón (Canadá).

Adiós Guantes… siempre estarás en nuestros corazones y recuerdos.



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 









  



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